El trofeo

Interesada en hacer dialogar alimentación sostenible y arte ciudadano, la Fundación otorga con el Premio Daniel Carasso un galardón realizado por el artista Jaume Plensa. Este creador catalán, nacido en 1955, es hoy conocido a nivel internacional por su trabajo escultórico y sus obras en el espacio público.

La escultura, creada específicamente para el Premio Daniel Carasso 2015, se entregará a partir de ahora a los ganadores de las próximas ediciones. Con el objetivo de saber un poco más acerca de esta obra, hemos podido hablar con el artista:

¿Cuál es el significado del rostro de la niña y de las manos que lo sostienen presentándolo al mundo? “Siempre he pensado que la ciencia, así como la poesía, la música o el arte en general, es un anhelo del ser humano en su búsqueda permanente del conocimiento. Una forma de plantear las preguntas fundamentales una y otra vez. El rostro de la niña es la metáfora de un futuro que nace de nuestras manos. Un futuro que debemos proteger y acariciar como el valor más preciado de la vida.”

¿Cuál es el mensaje que transmite la obra a las personas que recibirán el Premio Daniel Carasso por su implicación a favor de la alimentación sostenible? “Sin duda, quisiera que la escultura fuera una celebración y un reconocimiento para ellos. Estoy seguro de que los premiados, que dedican su vida a mejorar calladamente la vida de los demás, serán los que mejor entenderán el silencio, el ensueño y el mundo interior que transmiten los ojos cerrados de la niña.”

¿Cuál ha sido su fuente de inspiración para esta obra? “Desde mi primer encuentro con la Fundación Carasso, entendí que ambos compartíamos ideas muy afines acerca de nuestra responsabilidad con la sociedad y el mundo. Todo fue muy fluido. La obra es fruto de esta complicidad y se inscribe completamente en mi trabajo sobre el ser humano.”

En su obra, el rostro humano es el elemento central. ¿Representa la medida universal, tanto en el arte como en la ciencia? “Siempre me ha interesado la dualidad entre cuerpo y alma. Lo visible y lo invisible. En simbología se dice que el rostro es el retrato del alma, pero también el rostro es el mapa más preciso y perfecto que recoge toda la información sobre la vida de un ser humano en su permanente transformación. Un rostro, en sí mismo, es un documento.”

¿De qué material está hecha la obra? ¿La elección de este material tiene algún significado particular? “Es una resina acrílica con carga mineral de un blanco increíble. Para este proyecto me parecía fundamental el blanco, más que un color, es un espacio en el que todo está por definir.”

¿Cómo enlazan las temáticas de la investigación y de una alimentación sostenible justa, equitativa y saludable para todos con sus preocupaciones y su historia personal? “Mi trabajo pretende alimentar el alma, tal vez por eso, admiro y respeto tanto a los que se dedican a alimentar el cuerpo. Es una asociación imprescindible y maravillosa: cuerpo y alma.”