Daniel y Nina Carasso

Daniel Carasso nació en 1905 en Salónica, en el Imperio Otomano (hoy Tesalónica en Grecia), el lugar donde sus ancestros españoles se habían establecido cuatro siglos antes. En 1917, los padres de Daniel, Isaac y Esther, emigran a España y, después de una etapa en Lausana (Suiza), se instalan en Barcelona con su hijo Daniel y sus dos hijas, Flor y Jeanne.

En Barcelona, Isaac entra en contacto con el profesor Elie Metchnikoff, Premio Nobel de medicina de 1908 por sus trabajos sobre el sistema inmunitario. El profesor se halla por aquel entonces investigando los efectos del ácido láctico fermentado sobre la salud. En la España de aquella época, los niños padecían a menudo diarreas infecciosas debido a la alimentación. Para intentar remediarlo, Isaac desarrolla, en 1919, el primer yogur a base de leche fermentada. Decide lanzarlo al mercado distribuyéndolo en farmacias, con el apoyo de las autoridades médicas de Barcelona. Crea la marca «Danone» a partir del diminutivo cariñoso con el que denominaban a su hijo: Danon.

Mientras los productos Danone experimentan un verdadero auge en España y empiezan a venderse en lecherías, Daniel Carasso se traslada a Francia. Allí cursa estudios de comercio en Marsella y de bacteriología en el Instituto Pasteur de París, más adelante. Trata de comercializar fermentos en forma de pastillas y, posteriormente, decide seguir los pasos de su padre y lanza, en 1929, el yogur Danone en el mercado francés, esta vez a escala industrial.

Isaac muere en 1939 y ese mismo año Daniel se casa con Nina Covo, hija de José Covo, quien trabajó un tiempo junto a Isaac Carasso antes de hacerse corredor de comercio en París y finalmente instalarse en Nueva York en 1940.

En 1941, el matrimonio huye de la amenaza nazi en Francia y consigue embarcarse hacia los Estados Unidos, tras una larga escala en Cuba a la espera de sus visados de inmigración. Algunas semanas más tarde, en 1942, Daniel logra comprar a unos griegos un taller de fabricación de yogures y funda la «Dannon Company». Toma la precaución de confiar a Norbert Lafont y a Luis Portabella, dos hombres excepcionales que con el tiempo se convertirían en verdaderos amigos, la tarea de dirigir el negocio en Francia y España, respectivamente, durante la guerra. Mientras que Daniel repartía su tiempo entre la fabricación y la comercialización, Nina trabajaba como diseñadora en establecimientos de alta costura de Nueva York. Pocos años después del nacimiento de su hija, Marina, en 1947, Daniel y Nina regresan a Francia. Danone extiende su presencia a varios países y la empresa sigue creciendo: en 1965 se fusiona con la industria de productos lácteos Gervais y, en 1972, Gervais-Danone se fusiona a su vez con BSN, el grupo agroindustrial dirigido por Antoine Riboud.

Una vez dejado ya el mando operativo del nuevo grupo agroalimentario, Daniel Carasso siguió sin embargo implicado a diario en su desarrollo, defendiendo con pasión la calidad del producto, desde la selección de los ingredientes hasta sus cualidades gustativas, su conservación y, por supuesto, sus beneficios nutricionales y sus efectos sobre la salud. Como tal, siempre estuvo en el corazón de la innovación del grupo, aportando una visión muy avanzada sobre temas que hoy están en el centro de los retos de la alimentación sostenible.

Nina Carasso falleció en 2007 y Daniel en 2009, el año en que se cumplía el nonagésimo aniversario desde que los primeros yogures salieron del laboratorio de su padre.